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Ayuntamiento de RONCAL

26 de abril de 2017

HISTORIA

Alcaldes de los siete pueblos del Valle de Roncal con su traje oficial.

Pintura de Joaquín Sorolla

La historia del municipio es común a la del resto de pueblos que forman el Valle de Roncal.

El asentamiento de las gentes roncalesas en estas tierras tiene un origen poético, atribuido a la emigración de Túbal, nieto de Noé, tras la confusión de la Torre de Babel, en Armenia. Los primeros restos arqueológicos proceden del Neolítico como grupos dolménicos.

En documentos del siglo IX y XI ya aparece su nombre, Raonkali (992).

La Comunidad del Valle de Roncal queda definida en el siglo XIV. Para administrar sus recursos comunes promueve la Junta General y va completando su estructura política ligada al desarrollo de la monarquía pamplonesa, a partir del siglo X, constituyendo una sola circunscripción administrativa y jurisdiccional.

Los reyes Carlos II (en 1412) y Fernando el Católico confirman sus privilegios de hidalguía general para los habitantes del Valle.

Con el siglo XVIII y el desarrollo de la explotación forestal experimenta un auge económico notable.

Soporta ataques franceses en la guerra de la Convención (1795).

Entre carlistas y realistas los roncaleses se adhieren a la causa isabelina y apoyan las ideas liberales.

En 1846 surgen los siete municipios: Uztárroz, Isaba, Urzainqui, Roncal, Garde, Vidángoz y Burgui.

La Junta General subsiste para administrar los bienes comunes: pastos, arbolado y otros.

El nacimiento de Julián Gayarre en 1844 otorga al pueblo un afamado renombre a partir de 1876 cuando el tenor comienza su periplo operístico por España, Europa y América.

Los habitantes de Roncal resuelven su economía dedicados a la ganadería y a una agricultura de subsistencia.

La implantación de la destilería Irati, S.A. con origen en Aoiz, hacia el año 1940 encauza el quehacer profesional hacia el proletariado, labor que también realiza la serrería Ozcoidi.

Por estos años de postguerra se incrementa la población tanto por la demanda de mano de obra, satisfecha por gentes de diferentes vecindades, como por el enclave de batallones de castigo de implantación franquista, dedicados a la construcción del carretil a Vidángoz.

Las prospecciones petrolíferas en Roncal no dieron el resultado apetecido.

En los años setenta la instalación de una empresa dedicada a la elaboración de quesos alivian livianamente la crisis económica de aquel período.

A partir de los años noventa se va consolidando su nueva vocación turística: la recuperación de la casa del tenor para su museo, la construcción de un Centro de Interpretación de la Naturaleza, la dedicación de algunas casas rurales, la recuperación de espacios deportivos y de ocio parecen confirmarlo.